miércoles, 7 de abril de 2010

KIMAGURE ORANGE ROAD. DE IZUMI MATSUMOTO.

Por el Doctor.
A punto está de acabar la serie de KIMAGURE ORANGE ROAD, en la edición que Glénat está publicando en nuestro país. Aprovechando que no es una de las series que la editorial va a descatalogar, que son muchas, sería todavía buen momento para acercarse a la serie, pudiendo olvidar, si es necesario, que está hecha en Japón.

Y es que la obra de IZUMI MATSUMOTO trasciende géneros y orígenes. El triángulo amoroso que nos cuenta, salpimentado con un chico proveniente de una familia en la que sus integrantes tienen todos poderes mágicos, más dos tiernas jovencitas, se sostiene sin esfuerzo incluso para los reticentes a leer en sentido contrario.Es una historia divertidísima, que no decepciona en ninguno de los episodios que componen los diez tomos que la completan. Y, sobre todo, mucho, muchísimo ingenio.

Del dibujo poco se puede decir. Es cierto que no llega a las excelencias prodigiosas de Sadamoto o Katsura, pero también lo es la fantástica expresividad de todos y cada uno de los personajes que se pasean por KIMAGURE. Sin olvidar que Matsumoto debería ser un ejemplo, por sus cualidades narrativas, para cualquier autor del género.

OBRA MAESTRA.