sábado, 31 de julio de 2010

Ghost Rider: Lo difícil hecho fácil




Por Ternin

Pues no veas la alegría que me da poder darme una vueltecita por este rincón de tertulia comiquera. Desde Sevilla a internet y gon ganas de seguir escribiendo de esos tebeos que nos gustan o nos aborrecen. Al turrón.

Que Jason Aaron es un niño mimado de este blog no es ninguna novedad. Un autor que está haciendo lo que está haciendo con Lobezno o que escribe, en mi opinión la mejor serie Vértigo de la actualidad: Scalped, se dedicó durante 34 números más una miniserie a revolucionar un personaje que estaba languideciendo en las manos de uno de los peores escribanos de Marvel, el infame Daniel Way.

¿Revolucionar? Eso suena muy fuerte. Pero me reafirmo. Con un desparpajo y una poca verguenza considerable se invanta una nueva mitología sobre el Espíritu de la Venganza, un enemigo de proporciones celestiales y una trama que engancha, es coherente y se lee con una agrado increible. Todo esto sazonado por unos dibujantes que cumplen con destreza: Roland Boschi, Tan Eng Huat y Tony Moore.

Nunca, nunca he visto cotas de entretenimiento tales en Ghost Rider. Uno de los personajes más estéticos y con potencial del Universo Marvel que se perdió en la miasma noventera y que resucitó a manos de un regular Ennis en una miniserie a caballo de su estreno cinematográfico. Aaron, por cierto, bebe del estilo Ennis al presentarnos unos secundarios (dícese el poli manco Kowalski) que podrían ser escritos por el autor de Predicador.

Recopilados en los tomos 4, 5, 6 y el que está por publicar de la colección 100% Marvel dedicada al Motorista Fantasma: esta serie está pensada para divertir y con una cota de calidad superior a otras series más publicitadas en integradas en el evento de turno.

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